27 de junio de 2011

Pokemones por encargo


Es difícil pensar en un fenómeno mediático que haya tenido más impacto en nuestras infancias y adolescencias que Pokemon. Aún me sorprende que hoy, casi 15 años después de su aparición, continúen haciéndose juegos, películas y todo tipo de merchandising con la imagen de estos ya incontables animalitos. Amados por unos, odiados por otros, lo cierto es que la historia de cómo un videojuego salvo a Nintendo de la quiebra y se convirtió en la gallina (o mejor dicho el pokemon) de los huevos de oro es más que interesante, un caso de marketing digno de ser estudiado.  Para los interesados, un link.

3 de junio de 2011

Viejas glorias, dulce desparche

Prefiero pensar que no soy de aquellos que entre suspiros y caras largas siempre están diciendo que "todo tiempo pasado fue mejor", pero al menos en lo que a videojuegos se refiere no puedo evitar el ser nostáligico. Tal vez influya algo el hecho de que mi Super Nintendo, la única consola que tengo, ya haya cumplido 14 primaveras, o tal vez los precios exhorbitantes de los videojuegos hoy en día, pero lo cierto es que antes los juegos divertían, y divertían mucho. Sobretodo teniendo en cuenta que la única idea de multiplayer que concibo son las tardes de desparche que tan bien se pasaban con los amigos o los primos.

27 de mayo de 2011

Una oda a la plumilla,
o como dibujar manga sin Manga Studio

Cuando surguió mi interés por dibujar manga (es decir, cuando quise intentar hacer un cómic decente y bonito, más allá de los dibujos mal hechos en la última página del cuaderno) una de las primeras cosas con las que choqué fue la falta de conocimientos sobre métodos y herramientas. Para bien o para mal, en Colombia el oficio de dibujar rara vez se asocia a algo que no sea un grupo de frikis reunidos en el pabellón de diseño gráfico de la Feria del Libro, y la educación sobre el tema es en general muy escasa, además de cuestionable. Sin embargo, si hay algo que no falta en mi país es gente dispuesta a ayudar, y un muy buen amigo mio, que en aquel entonces se dedicaba ocasionalmente a la ilustración, me presentó dos cosas que me ayudarían mucho a empezar.